Melanie ya no ama a Jack porque sacó su corazón enfermo y putrefacto, desde entonces ya no siente nada, en su mente solo hay vacío y confusión.
Jack, por su parte está loco por recuperar el amor de Melanie, después de varios intentos fallidos decide encargar un pastel especial a su amigo
El Repostero, quien tiene otras intenciones totalmente diferentes a las que Jack imagina.